Asistí a ver Billy Elliot en Centro Cultural Teatro 2 un sábado por la noche de febrero de 2017. Es una obra teatral musical con música de Elton John y mucho talento de parte de los niños que cantan y bailan con una pulida técnica y disciplina. Tiene una gran producción en cuanto a escenografía y ambientación, la música es ejecutada magistralmente en vivo por un pianista siempre atento a la acción en escena. Obra kilométrica de 3 horas (ve preparado para salir a la media noche), debo ser honesto y decir que no me gustó la adaptación, ya que los diálogos están muy tropicalizados.

Me explico a más detalle, desgraciadamente cae en el recurso barato como todas las películas mexicanas, de usar groserías sin justificación. A mitad de los diálogos no falta el guey, pendejo, cabrón para hacer reír al espectador de la manera más simplista posible. En verdad, no considero necesario usar éste recurso sin justificación en una obra teatral que quieren orientar como de corte familiar, además dicha acción rompe el contexto donde se pretende ubicar los eventos en Reino Unido en la década de 1980’s; de manera más senilla si quisiera escuchar ese tipo de lenguaje mejor voy a un bar con mis amigos a beber y hablar tal cual, vaya en la vida real, no en una obra por la cual la gente paga su boleto. Billy Elliot a la mexicana, evítala como a la peste.

Si viste la película y te gustó, no vayas a ver la obra, te va a desencantar.